sábado, 25 de julio de 2015

Missile Command de Atari y la Guerra Fría

Missile Command en acción, Atari 1980.

Si tuviera que quedarme con un videojuego que reflejase algún elemento representativo de la sociedad de los 80, para mí personalmente sería sin dudarlo la recreativa Missile Command de Atari (1980), un juego que heredaba esa especie de histeria colectiva que se vivía durante dicha época.

Steven Spielberg prefiere una partidita a Missile Command antes que probar el juego de E.T.




Guerra fría, amenaza constante de un posible ataque nuclear intercontinental, pánico, Ronald Reagan ... elementos que conseguían calar el miedo a la población, y que se culminó con toda esa movida del SDI (siglas en inglés de Iniciativa de Defensa Estratégica) en 1983, a lo que llamaron "La guerra de las galaxias", con la que se pretendía hacer realiadad un concepto más propio de un videojuego o una película de ficción.

A día de hoy puede que nos resulte totalmente exagerado, pero en su época los mass-media ya se encargaban de que estuviera constantemente en la mente de todos, no solo entre la americana, sino también al resto de Occidente.

Para la Iniciativa de Defensa Estratégica se barajó incluso la posibilidad de usar lásers como defensa. Una idea más propia de ciencia ficción con el se ganaron el ser conocida como “La Guerra de las Galaxias”.

Centrándonos en los juegos de vídeo, Missile Command significó una vuelta de tuerca a los arcades del momento, esta vez no se nos planteaba la misión defendernos de extraños alienígenas del espacio exterior, sino que nos protegíamos de nosotros mismos. El hombre contra el hombre. En el juego aparecen seis ciudades anónimas, y nosotros seremos los encargados de repeler los constantes ataques de misiles que trataran de destruirlas. ¿Cómo destruirlos? Simple, a base de enviar más disparos. Para ello contamos con un enorme trackball y tres botones para disparar los misiles antibalísticos desde nuestras correspondientes bases: Alpha, Delta y Omega.

Además de tener que protegernos contra los misiles de largo alcance, en el juego aparecerán satélites y bombarderos que nos mandarán "munición extra" contra nosotros, y para complicarnos todavía hay que añadir las bombas inteligentes con capacidad de desviarse de su trayectoria para no ser alcanzados.

La idea del juego no sería muy mala cuando el planteamiento de la ya mencionada SDI trataba precisamente de eso, crear un escudo antimisiles.

Pero volviendo al juego, Missile Command genera una continua tensión tanto por su dinámica como por colocar al jugador en una posición de defensa (lo mismo que sucedía con Space Invaders) más que de ataque, y se convirtió en un rotundo éxito para Atari, que además se convirtió en uno de los juegos favoritos dentro de las famosas maratones americanas por conseguir la puntuación más astronómica, ya que jugadores expertos conseguían jugar indefinidamente.

Las distintas versiones de la recreativa de MISSILE COMMAND.


Ni que decir Missile Command llegó a todas partes del mundo, con la consiguiente variedad de muebles sobre el original de Atari.


Missile Command, Sega

En Europa parece ser que SEGA tuvo licencia para distribuir el juego, pero no contaron la cantidad de clones que surgirían por cada país.


Missile Command de SEGA (mueble upright).

Missile Storm, Sidam

En Italia hubo una version llamada Missile Storm de la empresa Sidam, que es la versión que actualmente está disponible en Arcade Vintage, en un mueble cuya historia de su rescate es totalmente sorprendente (¿Aún no lo conoces? conoce la historia y detalles del rescate aquí!!: http://arcadevintageshop.blogspot.com.es/2013/12/una-maquina-con-mucha-historia.html).

Mueble Missile Storm de la italiana Sidam en Arcade Vintage.

 

Missile Command, Sonic / Sega SA.

En España hubo su cantidad de bootlegs, como la llamada OVNI de Billport, pero queremos destacar  la versión de Sonic (SEGA SA), en un mueble con diseño propio muy interesante que ha llamado la atención incluso entre coleccionistas americanos, partiendo con la placa original de Atari y demostrando la calidad que SEGA SA imponía a sus máquinas. Si queréis tener acceso a más información e imágenes de este mueble podéis consultar la entrada en Recreativas.org: http://www.recreativas.org/missile-command-154-sega-sonic.

El mueble de Missile Command de Sonic (SEGA SA) a la izquierda, codeándose con el original de Atari.

Missile Command, Taito.

Por último en Japón fue comercializada por Taito, destacando el modelo cocktail que eran más populares allí.

Missile Command de Taito en versión cocktail.


Secuelas y conversiones.


Con Missile Command se cumple la norma de nada como el original. Atari lanzó una pseudosecuela  llamada Liberator, de la que nadie se acuerda, y planeó un Missile Command II, donde en un mueble tipo cocktail dos jugadores podían enfrentarse cara a cara. Un buen planteamiento que parece que no cuajó y se quedó en prototipo.

El prototipo de Missile Command II, con dos jugadores frente a frente, en la exhibición de California Extreme.

Por otro lado también hubo un intento revival  a principios de los 90 con Arcade Classics, que incluía versiones actualizadas de Centipede y Missile Command, otro prototipo que tampoco llegaría finalmente a las salas recreativas, aunque sí se comercializó algo similar para las consolas de Sega.
Portada de Missile Command para la consola Atari 2600.


Como conversiones oficiales de Missile Command (sin contar clones, de los que hubo miles) estaban las versiones para Atari 2600, 5200 y ST. Yo me quedo con la de Atari 2600, con acción frenética, más sencillo que el original y con multitud de variantes que nos permiten ajustar la dificultad, velocidad e incluso fase de inicio (aunque cambia el argumento a una invasión del planeta Krytol al planeta Zardon). Fue uno de los primeros videojuegos que jugué en mi vida y sigue siendo de mis favoritos. Nada más que por la portada y lo que significa el juego debería estar en cualquier retro-colección que se precie.

La guerra nuclear como juegos de vídeo en el cine.


John Connor dando guerra con Missile Command en Terminator 2 (1991).

Sean Connery se juega España y el resto del mundo en Nunca digas nunca jamás (1983).

En War Games (1983), Matthew Broderick hace que un juego de estrategia se identifique como una amenaza real.
Parte del argumento se inspira muy libremente en falsas alarmas supuestamente provocados por fallos de comunicación de sistema en NORAD en 1979 y 1980.

La historia se repite


Tras la apariencia de un sencillo juego de vídeo, Missile Command recoge el reflejo de lo que significó gran parte de los años 80 y en mi opinión uno de los mejores y más icónicos de los producidos por Atari.

Todo esto de la Guerra Fría, que puede parecer un recuerdo del pasado, vuelve a cobrar vida nuevamente, lo que cambia es el escenario. De hecho, los americanos han vuelto a las andadas estableciendo un escudo antimisiles en la base naval de Rota, Cádiz.

Nosotros mientras proponemos mejor que si tenéis la oportunidad de pasaros por Arcade Vintage echadle al menos una partida a Missile Command. No defraudará. Al menos es inofensivo y mucho más divertido.

1 comentario:

  1. Increíble juegazo, entretenido a más no poder pese a su simpleza técnica.

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