viernes, 31 de enero de 2014

¿Por qué cerraron los recreativos? 3ª y última parte

Hemos visto ya cómo surgieron los primeros salones recreativos, cómo fueron evolucionando, y qué era lo que hacía que la chavalería acudiera a ellos con asiduidad. Desde los años 80 hasta mediados los 90 fue la era dorada de las máquinas arcade. Es el turno ahora de llegar a los 90, cuando la entrada de los gráficos poligonales, las máquinas grandes con partidas a veinte duros, y la llegada de la Playstation y los cybercafés cambiaron el panorama del videojuego radicalmente, y con él los recreativos, hasta su desaparición.


El inicio de la década de los 90 no hacía presagiar ningún cambio drástico en el sector del recreativo. Las máquinas de la calle ofrecían juegos que eran tecnológicamente mucho más avanzados que los que podíamos jugar en casa, y pensábamos que así seguiría siendo siempre. Pero no adelantemos acontecimientos. Sí, todos sabemos que gran parte de la culpa de la caída de los salones recreativos la tuvo Sony con sus playstations pero había otros factores, así que vayamos por partes.

A principios de los 90 el Jamma reinaba en los recreativos 
Ya comenté que aunque las consolas estaban bien asentadas en los hogares, y sus juegos podían a llegar a ser tan adictivos como los de los arcades, contando con algunas converiones asombrosas, no eran rivales para los arcades, a excepción de la Neo-Geo en su versión doméstica pero que debido al elevado precio de sus juegos eran muy pocos los que se podían permitir tenerla. Eran los primeros años 90. Pero por otra parte, Sega lanzaba al mercado arcade sus primeros juegos poligonales con gran éxito. Es el año 1992 y la recreativa que inicia la revolución se llama Virtua Racing, que a día de hoy sigue siendo un título de referencia. No tardarían en llegar Tekken, Daytona Usa, House of the Dead... y la fiebre de los juegos de lucha de NeoGeo y de Capcom. Los jugadores teníamos que seguir soñando o conformarnos con conversiones que se alejaban mucho de las recreativas.

Daytona Usa marcó un antes y un después
Y así van pasando los años hasta que a finales de verano del 95 entran en escena la Playstation y la SegaSaturn, acompañadas de otras consolas que fracasaron en el intento. No es que fueran a restarle mucho público a los recreativos en un principio, pero a medida que estas consolas iban bajando de precio y que su catálogo de juegos aumentaba en cantidad y calidad, y ya con la llegada del "chip multisistema" y los juegos piratas, los usuarios de los arcades empezaron a reducir sus visitas a los mismos hasta dejar de ir. Ya no teníamos que soñar con tener la última recreativa en casa. Por muy poco dinero podíamos disfrutar de algunas increíbles conversiones de los últimos juegos de coches o lucha, aparte de grandes juegos y géneros que no tendrían cabida en una recreativa.

Tu máquina favorita cabe en un CD. Adiós a gastarse la paga.
Con este panorama, las viejas máquinas jamma comunes a las que solo había que cambiarles la placa se quedaban desfasadas. Súmale que las máquinas modernas eran demasiado caras para un local de barrio donde quedarían viejas antes de ser amortizadas, y además se empezaban a imponer los grandes centros comerciales. El planazo que antes consistía en ir por las calles al cine, luego a los recreativos, y después a tomar un bocata en algún bar (el orden de los factores era siempre variable) se convirtió en ir al centro comercial, y hacerlo todo sin salir del mismo. Un pequeño operador estaba condenado al cierre, a no ser que subsistiera con los beneficios de las tragaperras, y las grandes empresas montaban Sega-Parks, New-Parks... etc en los grandes centros comerciales, aunque con el tiempo estas también acabarían desapareciendo casi en su totalidad.
Salones y máquinas ganaron en espectacularidad
Para empeorar la situación al pequeño recreativo, por todos los barrios aparecen los cybercafés, locales donde disfrutar de juegos en red (¿a alguien le suena Counter-Strike?) y donde la duración de la partida ya no dependía de la habilidad del jugador sino que disponías del tiempo que hubieras pagado para jugar en red, chatear, navegar... o lo que quisieras hacer. Y ya según pasaban los años y los ordenadores con internet entraban en los hogares, junto con los emuladores y las descargas indiscriminadas de música y películas uno no tenía tiempo ni motivo para ir a un recreativo. Ni para jugar a los clásicos que ya estaban emulados ni para jugar a máquinas grandes y vistosas en las que un 100pts (después pasaría a ser 1€) te duraban menos de cinco minutos. Y la llegada del DVD y del Home Cinema les dio la estocada final a los centros comerciales basados en el ocio. Súmale la llegada de la crisis y al final lo mejor es cenar pizza en casa viendo la peli descargada de internet y jugando después al Fifa o al San Andreas, o a lo que sea.

Todo el ocio en casa, que es más barato
Buscandole el lado positivo, cualquiera de nosotros puede hoy día tener una recreativa en casa con todos los juegos que es capaz de recordar y más. El sueño que todos teníamos de pequeños. Y también existe una enorme comunidad que disfruta compartiendo y preservando todos estos juegos que en su mayoría habrían quedado relegados al olvido, ya sean juegos de máquinas recreativas como de ordenador o consola de cualquier tipo. Y entre esta comunidad, en Arcade Vintage nos sentimos orgullosos de aportar nuestro granito de arena para que esto sea algo más que un recuerdo, y podamos revivirlos en sus formatos originales. No dudéis en acudir a nuestra próxima llamada. Sentiréis haber retrocedido en el tiempo.


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