miércoles, 8 de enero de 2014

¿Por qué cerraron los recreativos? 2ª parte

En mi anterior entrada os hablé delos inicios de los recreativos y del motivo de su existencia. A continuación voy a centrarme en la época del esplendor de las placas jamma, la era dorada de los recreativos de barrio.


En los comienzos de la década de los 80 las máquinas de videojuego iniciaron una revolución. Hasta entonces, los pinballs mandaban en los bares pero llegó un nuevo tipo de juego. Máquinas que consistían en una pantalla de video, y cuyo juego se controlaba con una palanca y unos botones. Estas máquinas ofrecían ciertas ventajas respecto a los pinballs, que apenas habían evolucionado en los últimos años. Principalmente salían ganando en el poco espacio que ocupaban respecto a los pinballs (esto era especiamente importante en los bares), un mantenimiento mucho menor, y unas recaudaciones muy superiores. De este modo llegó a suceder que los pinballs empezaron a desaparecer casi por completo. Fabricantes de pinballs como Segasa/Sonic, Inder, Recreativos Franco y Petaco comenzaron a fabricar máquinas de videojuego, y cada vez se veía a más chavales entrar en bares únicamente interesados en las máquinas que tuvieran instaladas. Y por otra parte empezaron a aparecer locales nuevos enfocados a máquinas de videojuego.
 
Este era el ambiente habitual en los recreativos
Pero bueno, tampoco me voy a extender más en la aparición de los videojuegos, y volveré a los recreativos en sí. Constantemente iban apareciendo juegos más modernos y novedosos que atraían a los chavales a dejarse sus monedas en ellas. Pequeños empresarios se animaron a abrir locales y llenarlos de máquinas de videojuegos. Y durante muchos años les fue bien. En cada barrio había uno o más salones recreativos, cada uno con sus máquinas, su ambiente, sus grupitos... y mucha vida social. Porque no todo era jugar, también se socializaba mucho, aunque principalmente éramos chicos los que por allí íbamos, y chicas pocas. Y nos gustaba ir porque en casa no había mucho que hacer. En la primera mitad de los 80, con dos canales de televisión, una programación infantil/juvenil escasa, y sin nada que se acercara a tener la experiencia de una máquina recreativa en casa, ir a los recreativos era una opción estupenda. Por poco dinero podías disfrutar del juego más novedoso en compañía de tus amigos.



Con varias monedas de estas podías pasar un rato entretenido
Paralelamente a la existencia de máquinas recreativas se desarrollaron los primeros videojuegos domésticos. El problema es que en sus inicios eran muy caros y excesivamente simples en comparación con las máquinas de su época, y tampoco era habitual tener un segundo televisor en casa. Otra opción existente eran las "maquinitas", tanto las handheld Game & Watch y similares o las del tipo tabletop, que por cierto eran unas devorapilas. Ya con la llegada de los primeros ordenadores domésticos baratos las cosa mejoró un poco. En un Spectrum, Commodore o Amstrad podías cargar conversiones de tus favoritos de los recreativos como Green Beret, Commando, Ghosts'n Goblins... aparte de otros muchos juegos exclusivos del mercado doméstico. La oferta era casi infinita, y por poco dinero podías disfrutar en casa de los videojuegos, aunque existía un abismo entre la calidad gráfica y sonora del videojuego casero y la de los recreativos. La llegada de las consolas de Sega y Nintendo de 8 y 16 bits supusieron una evolución importante, pero aún estaban lejos de poder compararse con las mejores recreativas, aunque bien cierto es que algunos títulos en concreto no tenían nada que envidiar a los juegos de los salones en lo que a diversión se refiere.


Green Beret en Spectrum. ¡La recreativa en tu casa!
De todas formas siempre preferiríamos un salón lleno de máquinas y amigos antes que estar en casa con las limitaciones que eso suponía. Concretamente, las consolas de 16 bits SuperNintendo y Sega Megadrive, junto con el ordenador Commodore Amiga, empezaron a calar hondo entre los amantes de los videojuegos, y los jugones compaginábamos perfectamente el jugar en casa con las visitas a los recreativos. Podíamos jugar en nuestra tele a nuestros favoritos de la calle, aunque con algunas diferencias, y cuando nos cansábamos teníamos en nuestros salones habituales nuevos juegos que nos retaban.


Las 16bits nos trajeron algunas conversiones increíbles
Y así trancurrían los años hasta mediados de los 90 cuando la aparición de nuevas consolas, principalmente la Playstation, y la aparición de recreativas grandes y caras de carreras y disparos principalmente, empezaron a cambiar el panorama recreativo. Pero de eso hablaré en la siguiente entrada.

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