viernes, 1 de noviembre de 2013

Una de zombies: Ghost Town

Esta va a ser mi primera entrada que no va a hablar de videojuegos y probablemente no será la única ya que en la mayoría de recreativos comunes era frecuente encontrar máquinas de entretenimiento que no recurrieran exclusivamente a los videojuegos. Lo más normal era que junto a los arcades hubiera algunos pinballs, futbolines y mesa de billar, siempre en función del espacio disponible del local. Eran las máquinas más comunes. Pero de lo que voy a hablar aquí es de una máquina muy especial que tenemos en nuestro local, y que es un tipo de juego que desapareció casi por completo en el momento de aparecer los primeros videojuegos. Se trata de nuestro Ghost Town.





Para hablar de Ghost Town debería comenzar por hablar de un tipo de máquina recreativa que era bastante popular en la época de los pinballs electromecánicos, sobre todo en América. Estamos hablando de las "galerías de tiro" ("shooting galleries") de los años 60 y 70. En aquella época la electrónica aún no se había empezado a desarrollar y todos los juegos estaban basados en la física, y todos sus elementos estaban movidos por motores, relés, bobinas, etc. Solían ser máquinas diseñadas con gran ingenio aunque el juego normalmente no pudiera ofrecer variedad de situaciones. Ni siquiera existían los marcadores digitales, así que usaban el mismo tipo de marcadores de los pinballs.

Esta es nuestra arma para eliminar zombies
Ya centrándonos en Ghost Town y habiéndola examinado por dentro, vemos que el juego está gobernado por una placa electrónica de tamaño similar a la mayoría de placas jamma (los bootlegs del Street Fighter II serían buen ejemplo) y todo lo que vemos tras el cristal está en el fondo de la máquina, que una vez reflejado en un espejo convenientemente situado produce un excelente efecto de distancia y profundidad. Es el mismo sistema que posteriormente usaron juegos como por ejemplo Operation Wolf. De hecho, es necesario tener una puntería bastante buena para acertar a los blancos más alejados. Los colores de los elementos y del decorado son de colores fluorescentes y tonos muy oscuros, todo muy tétrico, siendo resaltados por un tubo de "luz negra" oculto a la vista del jugador. Y para terminar de ambientarlo todo suena de fondo una música de órgano de iglesia que al mismo tiempo de ser tétrica te pone de los nervios. Todo ello acompañado de voces de zombies, nuestros disparos que suenan a escopeta vieja, y campanadas lejanas. Y para terminar de aderezarlo todo cada disparo nuestro provoca un flash de luz que durante una décima de segundo lo ilumina todo.

Esta es la "pantalla de juego". Los zombies caen al ser disparados.

El juego en sí es muy simple, pero de fácil nada. Tenemos 20 tumbas que cargarnos, tantas como balas en el cargador, lo que no deja ningún margen al error. Como podía ser de esperar no se nos da mucho tiempo, y no solo eso, únicamente tenemos 30 segundos para desinfectar de zombies el cementerio. Y un detalle: nuestro rifle tiene un ligero retroceso, que no es mucho, pero sí lo suficiente para tener que volver a apuntar si hemos fallado el tiro y queremos repetir. Y en verdad os digo que la máquina no da apenas márgen de error, o sea, que hay que apuntar bien de verdad. Con todo esto podría parecer que es imposible hacer un "perfect" pero aún así se puede hacer con unas cuantas partidas de práctica... y unos nervios de acero. Yo no he sido capaz, me desespera esta máquina, pero sí he sido testigo de la hazaña.

Así es Ghost Town por dentro, con la placa del juego a la izquierda
Acerca del fabricante de la máquina, Bromley INC, he podido averiguar que se trata de una empresa especializada en la fabricación de "redemption games", esas máquinas que se han ido poniendo de moda, que suelen ser vistosas máquinas mecánicas basadas en la habilidad del jugador, y que premian con tickets la puntuación obtenida, ticket que se pueden canjear por peluches y artículos varios en un mostrador del local. La compañía empezó a fabricar máquinas en 1989 y continúa en activo. Ghost Town se fabricó concretamente en 1991. Bromley tiene su sede en Chicago, Illinois, cuna del pinball y famosa por ser una ciudad con gran actividad industrial.

Con todos estos datos no parece este juego una buena idea para tener en un recreativo permanentemente, a no ser que sea sitio de paso de mucha gente. Un público habitual se cansaría pronto. En cambio encajaría bien como "redemption" para locales llenos de máquinas de ese tipo, o para ferias ambulantes. Pero tengamos en cuenta que las redemptions también han ido evolucionando con los años y su aspecto es mucho más colorido e infantil, así que por el momento se va a quedar con nosotros como la interesante pieza de museo que es. Si venís no podéis dejar de probarla. Os podrá gustar más o menos, pero sin duda vale la pena conocerla.

Nuestro Ghost Town os está esperando

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